Noticias

Reflexionando en voz alta

Ahora que la tormenta ha amainado, hablemos del tiempo. Han pasado ya algunos días desde que clausuramos la ultima edición de Iberjoya.



Y creo que ha llegado el momento de recordarla, de hablar de ella, de enjuiciarla lo más objetivamente posible. Porque las cosas en frío se ven mejor que cuando están en plena ebullición. Unas veces es el ruido el que no nos deja ver las nueces. Y otras veces, un aparente semivacío de operatividad nos puede llevar a conclusiones demasiado prematuras y tendenciosas.

Pasados esos días e inmerso de nuevo en la prosaica actividad diaria, la primera pregunta que me viene a la cabeza es la siguiente: ¿Le dio la espalda el sector a Iberjoya? Creo que fueron muchos los que se hicieron esta misma pregunta allí en Iberjoya, aunque no la expresaran en voz alta. Creo que fueron muchos los que intercambiaron pareceres, los que meditaron y reflexionaron, los que trataron de buscar una explicación a lo que estaba aconteciendo.

Ante determinadas ausencias o inasistencias, uno no puede menos que formularse algunos interrogantes: ¿Cuál ha sido el motivo que les hizo abandonar a la primera de cambio? ¿Fueron las diferencias económicas en la mayoría de los casos? ¿O es que están pidiendo en silencio un cambio de rumbo? ¿Sería ésta su forma de manifestar su desacuerdo? ¿O se trata simplemente de esa desidia o dejadez que tantas veces se adueña de nuestro sector, aguardando pasiva y confiadamente a que lleguen tiempos mejores?

Pues no, no vendrán tiempos mejores así como así. Aquí el azar no funciona. Y, si destruimos la unión, estaremos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Una vez más hay que ser conscientes de que es la unión la que nos hará fuertes, capaces de capear el temporal que nos azota. Donde no hay unión (y aquí parece que comienza a brillar por su ausencia), las energías vitales individuales quedan muy disminuidas. Si cada uno actúa por su lado, es muy probable que nuestro sector pierda totalmente el rumbo.

No nos queramos engañar a nosotros mismos. Nos hace falta un profundo examen de conciencia y un mayor acto de contrición a la hora de reconocer nuestros fallos. Y cuando afirmo esto, no me estoy refiriendo a ningún planteamiento de tipo religioso. Me refiero al día a día de nuestro quehacer existencial. Nos hacen falta esos cinco minutos cada mañana para pararnos a pensar, para no actuar por impulsos primarios y tomar las decisiones sosegadamente antes de lanzarnos a actuar sin más. No podemos salir de casa con la venda en los ojos, lanzados a una carrera que no sabemos por donde va, a donde nos lleva y, por no saber, no sabemos siquiera donde está la meta.

A pesar de lo que ha sucedido en Iberjoya y a la vista de lo que está sucediendo cada día, no quisiera ser pesimista. Pero tampoco puedo ser optimista así sin más. Lo que pretendo es ser realista al máximo. Por eso, desde aquí, desde esta atalaya, quiero aportar mi granito de arena. Apoyado en la experiencia de muchos años de avanzar juntos en los momentos buenos y en los no tan buenos, quiero invitar a todos a una sincera reflexión sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro. El hoy –la crisis galopante que pretende asfixiarnos- lo tenemos aquí y nos enfrentamos a él cada día. ¿El mañana? De nosotros depende. ¡Ánimo, pues, y manos a la obra!.

Pedro Pérez

Gerente de Grupo Duplex

 



Cuando las circunstancias son negativas

Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Y casi siempre interpretamos esas circunstancias como algo externo a nosotros.





Cuando el mañana es hoy

Un conocido refrán afirma que “no dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy”. Y todos sabemos bien que con este aserto queremos afirmar rotundamente la necesidad de acometer cuanto antes las tareas que tenemos pendientes.





Es la hora de la confianza

Aunque en esta época de crisis pueda parecer lo contrario, yo me atrevo a hacer una afirmación rotunda: Llegó la hora de la confianza. ¿Y por qué lo afirmo así de esa manera tajante? Pues sencilla y llanamente porque estoy plenamente convencido de lo que digo. Y voy a tratar de explicarme.





Las páginas web

En nuestro querido gremio joyero-relojero todavía quedan muchos empresarios que desconfían de las nuevas tecnologías o que piensan que no son necesarias para su negocio.





Reflexiones sobre Iberjoya

Pasó la feria y, como cabía esperar, cada uno habla de ella según le fue. Y, como siempre, siguiendo el símil taurino, hubo división de opiniones.





La necesidad de un plan de empresa

Se suele afirmar que una empresa sin plan es como una nave sin timón: marchará siempre a la deriva y no podrá arribar felizmente al puerto deseado. Pero, ¿qué es un plan de empresa? Porque habrá que contestar primero a esta pregunta para saber a qué atenerlos.





Aprendiendo a cooperar

Dicen que la vida es un continuo aprendizaje. Y, a poco que analicemos nuestra interioridad, nos daremos cuenta de la verdad de este aserto. Nadie nace sabido.





Innovación y competitividad

La vorágine comercial en la que estamos envueltos nos obliga a ser cada día más competitivos. Nuestras empresas no pueden permanecer pasivas, aletargadas o simplemente dejándose llevar por la inercia.





Zafarrancho de combate

Aunque en otro lugar de esta publicación un experto en la materia desarrolla el tema con airosa maestría, con precisión científica y con elegancia literaria, me ha parecido conveniente hablar de lo mismo, subrayando algunos aspectos concretos.





Tres cualidades cerebrales

Lo leí el otro día. Me llamó la atención. Y ahora quiero comentarlo con vosotros por si os sirve de utilidad. Se trata simplemente de una frase. Pero pienso que encierra una fuerte dosis de verdad.





El vendedor y su rol

En la variopinta gama de ofertas de trabajo dentro de los parámetros del mercado actual, uno de los perfiles más solicitados es el de “comercial”.





Reflexiones en el año nuevo

Algunos expertos dicen que el siglo XX fue el del cerebro y que el XXI es el del corazón. Con ello quieren indicar que estamos pasando del almacenamiento de información al de la energía vital. El cerebro informa y el corazón actúa.





Optimismo realista

Soy optimista por naturaleza y de nacimiento. Siempre veo el vaso medio lleno y no al revés. Sin embargo, este optimismo innato no me impide ser realista.





Cuando se acerca la Navidad

Todos tenemos tendencia a revivir recuerdos y sentimientos de nuestra infancia. Recuerdos y sentimientos que nos ayudan a profundizar en las vivencias de un tiempo que ya no volverá.





Una disyuntiva

Me sucedió el otro día. Buscando un libro concreto en mi biblioteca, fui a poner los ojos en otro que no buscaba. Era de Cervantes.





Se dice que tras la tormenta llega la calma

Y generalmente suele ser verdad. También se dice -y también suele ser verdad- que, a cierta distancia en el tiempo o en el espacio, se suelen ver mejor las cosas y se puede analizar mejor la realidad.





Nuestra internacionalización

El Grupo Duplex está considerado como el primer grupo editorial del sector joyero-relojero español y uno de los primeros del mundo





La ineludible necesidad de no perder el tren

Si sólo analizamos la realidad de forma somera y superficial, podemos llegar a la falsa conclusión de que estamos viviendo en el país de las maravillas. ¿Por qué? Porque todo parece funcionar a la perfección.





Mensaje a los detallistas

No pretendo alarmar ni cansar. Tampoco pretendo aburrir o hacer perder el tiempo. Simplemente quiero ser realista y ayudar a reflexionar, aportando desde aquí mi granito de arena. Con eso me doy por satisfecho.