Dicen los entendidos que un plan de empresa es “un documento en el que el emprendedor (léase: el responsable de la empresa) reflexiona y plasma las cuestiones mas importantes y significativas de la puesta en marcha y funcionamiento de su proyecto empresarial”.
Se trata, pues, de un trabajo muy personal y, por tanto, con muchas y muy variadas formas de elaborarse y presentarse. Es decir, que tanto su elaboración como su presentación están sujetas y supeditadas al carisma personal del emprendedor. Él es el autor. Y él es, por consiguiente, el responsable principal y último.
Ésta es la razón por la que se puede afirmar que no existe ni puede existir ningún modelo concreto de plan de empresa. Ni tampoco se puede afirmar teóricamente que uno sea mejor que otro o que alguno en concreto sea el mejor de todos. Cada emprendedor, en función de su propia idea de negocio, de su personalidad y de su creatividad, tiene que ser capaz de encontrar su propio modelo, de definir su forma y decidir su contenido.
Herramienta imprescindible
A nadie se le escapa que el plan de empresa es una herramienta imprescindible, no sólo para la creación y puesta en marcha de una empresa, sino también para examinar el correcto funcionamiento de cualquier empresa por muy longeva que sea. Cuando una empresa lleva tiempo en funcionamiento y se desea realizar una evaluación de la misma, habrá que recurrir igualmente al plan de empresa, también llamado plan de negocio o business plan.
La elaboración de un plan de empresa exige, ciertamente, un esfuerzo considerable. Pero merece la pena. Se trata de un proceso muy reflexivo que nunca supone una pérdida de tiempo. Al contrario, debe ser entendido como la primera y principal inversión, de la cual a la larga se va a obtener una extraordinaria rentabilidad.
De hecho, la rentabilidad surge ya en el momento en que el emprendedor coge bolígrafo y papel y comienza a plasmar por escrito su idea. Inmediatamente detectará las primeras imprecisiones. Y eso le llevará a aquilatar y concretar al máximo, ahorrándose elucubraciones innecesarias y fracasos aparatosos
Igualmente, al detectar aspectos del negocio que antes no se habían tenido en cuenta, surgirán al momento agradables sorpresas que harán más atractivo el proyecto. No cabe duda de que, cuando se comienzan a plasmar en un papel las reflexiones necesarias para dar forma a una idea, la realidad se nos presenta muchísimo más real y desnuda, tanto en sus aspectos positivos (para potenciarlos) como en los negativos (para eliminarlos).
No cabe duda de que un plan de empresa coherente y elaborada con dedicación y esfuerzo personal, constituye la base más sólida sobre la que asentar cualquier proyecto empresarial. Por eso termino igual que comencé, afirmando taxativamente que una empresa sin plan es como una nave sin timón.
Pedro Pérez
Gerente de Grupo Duplex